Volver a empezar

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Hola a tod@s, ¿cómo estáis?

Yo sigo viviendo intensamente cada momento del día. Descubriendo poco a poco más cosas de mí forma de ser, de la forma de relacionarme conmigo y de relacionarme con los demás. Reencontrándome y reconciliándome con aquellas partes de mi dañadas y perjudicadas para cerrar las heridas que tenía abiertas. Cada nuevo módulo me aporta un campo de visión más amplio, rico y profundo del ser humano en su totalidad y de mi en particular, a la par que voy experienciando el poso que deja en mi el material didáctico, la psicoterapia personal y los ejercicio prácticos. Es un poso que no se ve pero está a nivel sutil, me acompaña ampliando la toma de conciencia de mis procesos, reacciones, percepciones y  prejuicios en diversas situaciones.  Y me ayuda a identificarlos y reconducirlos.

El mayor reto al que me enfrento todos los días es cómo gestiono el tiempo que requiere asimilar cada módulo y realizar los ejercicios. Al ser madre trabajadora voy adaptándome sobre la marcha cada día según van surgiendo los acontecimientos, no dispongo de un horario fijo, intento llevar una rutina flexible. Hay días, a veces semanas, en las que  todo me sale al revés de cómo había imaginado.  Surgen imprevistos, incidentes que requieren tiempo, esfuerzo y energía. Surgen problemas personales y emociones con ellos .Son momentos en los que noto cómo me voy hundiendo y desmoronando físicamente y emocionalmente, me cuesta sacar tiempo y energía para concentrarme.

Supongo que ahora estoy pasando por uno de esos momentos. Hace una semana murió mi abuela Palmira, una mujer enérgica, vital, alegre, creativa, risueña y soñadora hasta el final. Ha sido muy importante para mí, el referente a seguir por su forma de afrontar  adversidades y la ilusión y emoción con que vivía todo. Mi infancia está llena de apasionantes relatos melodramáticos de su vida en tono de humor. Siempre conseguía sacarnos una sonrisa.  Historias que transmitían tanto… Me doy cuenta de lo mucho que la echo de menos, por eso me doy la mano y me acompaño y me invito a seguir por el camino que he tomado paso a paso, sin correr, sin escapar de nada. Siendo consciente de las emociones y sentimientos de amor y tristeza que alberga mi corazón, las vivencias tan bellas y especiales grabadas en mi  recuerdo  forman parte de mí y seguirán vivas en mí.

Hasta ahora cada vez que me caía salía corriendo lejos, quizás para ignorar el dolor, quizá para llegar antes. Ahora estoy conmigo, presente, con mi dolor, mi meta ya no es llegar antes, es vivir la vida plenamente. Adueñarme de cada emoción y el recuerdo que la evoca. Porque estar vivo es sentir. Cada día, cada instante. Satisfecha, orgullosa del camino recorrido y el aprendizaje adquirido a su paso, serena, en calma.

Un fuerte abrazo:

Susana Palacios

 

Susana Palacios
Estudiante del Máster de Psicoterapia Humanista Integrativa

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