Transformando mi miedos

tiempo de cambiar

El miedo, esa emoción paralizante y abrumadora que todos conocemos. Es una emoción demasiado familiar para mí, es una emoción que me ha acompañado durante toda mi corta vida, es una emoción que antes me hacía evitar vivir como quiero vivir, en coherencia a como soy.

Y digo antes porque aunque todavía  queden restos de este miedo y porque sentir miedo es humano y natural, cada vez es menos perturbador y bloqueador y más enérgico o movilizador.  Sentir miedo es una experiencia emocional básica humana, y tiene su explicación lógica en salvaguardarnos de peligros presentes o potenciales. El problema es cuando el miedo te impide ser y vivir como eres realmente, con la autenticidad que llevas dentro.

Mi miedo principal era y aún sigue siendo, pero con mucha menos limitación,  a fallar, a no llegar, a no valer, lo cual me llevaba a crear excusas para evitar arriesgar y hacer algo diferente, me impedía moverme para lograr mi objetivo o para sentir plenamente…Aunque todavía tengo mucho trabajo personal que realizar, poco a poco voy notando como me encuentro más liberada, más segura y más coherente conmigo misma y con quién soy yo. Ahora me permito intentarlo, me permito fallar y también ganar.

Durante los módulos de Terapia Gestalt descubrí que muchos de estos miedos y pensamientos limitadores eran introyecciones familiares, lo que me ha ayudado a tomar consciencia, abrir los ojos y hacer algo diferente,  enfrentar mis miedos, cara a cara, el miedo y yo, mirándole a los ojos y creyendo que puedo hacerlo.

A través del proceso de estudio y según avanzan los módulos con sus grandes dosis de conocimientos y actividades complementarias, unido al proceso de terapia personal, me voy conociendo más y mejor, sintiendo menos miedo y  teniendo una mayor apertura a la vida y a las experiencias que nos ofrece, independientemente de su tono hedónico. Me estoy dando permiso para ser y hacer lo que realmente quiero, con alguna dosis de miedo, pero con gran valentía y coraje, porque el miedo solo se puede vencer si te enfrentas a él.

3 Comments

  1. Qué buen artículo Antonia, me ha encantado!

    Yo también estoy consiguiendo identificar en mi algunos miedos que no había visto y a liberarme poco a poco de ellos.

    Te envío mis mejores deseos para que tengamos la valentía de abrazar todo nuestro potencial. Abracemos el riesgo de ser un@ mism@ aun a costa de poder equivocarnos o fallar… que como la primavera florezcamos en amor propio y en la creatividad del fluir de la vida!

    Bsss

  2. Hola Antonia,

    Hace poco le contaba a mi hija de seis años el capítulo donde “el caballero de la armadura oxidada” se enfrentaba al “dragón del miedo”. Cuando pretendía atacarlo de golpe, sin observarlo, el dragón se hacia grande y terrible e inmediatamente salía huyendo. Cuando se ponía delante de el, con serenidad, y empezaba mirarlo a los ojos, el dragón se iba, poco a poco, haciendo más pequeño. Ojalá a mi hija aprenda lo mismo que yo cuando lo leí por primera vez, que cuanto más evitas el miedo, mas fuerte se hace. Si lo miramos, lo observamos y lo afrontamos ( que no enfrentamos) con serenidad, poco a poco pierde su significado, que suele estar en nuestra imaginación.
    Gracias por compartir vuestras inquietudes.

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