Trabajo diferente: Prácticas con Jovenes

Hola de nuevo! Hoy vengo a hablar de las prácticas con pacientes en Galene.

Yo soy psicóloga sanitaria y llevo trabajando algunos años en práctica privada, de aquí surgió mi necesidad de realizar este máster, pues las herramientas que tenía se me quedaban muy cortas para el trabajo HUMANO, que es lo que realmente me apasiona y a día de hoy. Con el Máster avanzado y el trabajo personal también, puedo decir con toda seguridad que no me he equivocado en absoluto, a pesar del agobio en estos momentos actuales de mi vida, como ya comenté en artículos anteriores.

A la hora de hacer las prácticas, Galene ofrecía varias posibilidades, entre ellas trabajar con mis propios pacientes, lo cual facilitaba mucho la inversión de tiempo que se le tiene que dedicar a las prácticas. Otra opción era trabajar con pacientes de asociaciones que ellos mismos te buscaban.

Para mí el aprendizaje es muy importante y no me sentía preparada para trabajar desde la Psicoterapia Humanista Integrativa con mis propios pacientes, aunque cada vez voy mucho más integrando la forma de trabajar que enseña Galene con la formación previa que tengo y mi propio estilo terapéutico. Así que, después de mucho reflexionar, decidí hacer las prácticas con pacientes de una asociación que Galene buscó en Sevilla, además me parece una labor y una experiencia muy bonita a nivel personal, el poder ayudar a personas que no tiene recursos suficientes para hacer psicoterapia pero quieren y/o lo necesitan es muy reconfortante.

Hace ya más de dos meses que empecé con dos jóvenes con historias de vida muy duras. Está siendo una experiencia muy bonita y productiva, a la vez que difícil por las características personales de ambos, la edad, la historia de vida, el compromiso, pero poco a poco vamos consiguiendo pequeños pasitos. Algo que me ha facilitado la experiencia es poder trabajar con ellos en mi propia consulta, por lo que me alivia mucho tiempo de ir y venir a la asociación, además de poder  beneficiarnos de todo el material que dispongo para el trabajo terapéutico y la comodidad de estar en mi propio espacio, más íntimo y personal.

Al principio de empezar las prácticas lo que más me agobiada era el hecho de tener que hacer los informes las siguientes 72h de la sesión, algo que para a mí a veces es muy complicado, pues trabajo en una ciudad diferente y a veces llego muy tarde, saliendo temprano al día siguiente, viéndome en la obligación de tener que hacer los informes en fin de semana. Actualmente estoy mucho más relajada con eso, pues empiezas a habituarme a la forma de hacerlo y cada vez es más sencillo. Me gusta mucho que la supervisora me de algunas indicaciones de que podría hacer para avanzar en la terapia, ya que a veces me puedo sentir atascada y con una sola palabra vuelve a activarse mi imaginación. Considero de vital importancia para nuestro trabajo contar siempre con supervisión, pues hay casos, personas o momentos que nos puede costar mucho más el trabajo, atascarnos, pasar algo importante por alto o tocarnos nuestro propio conflicto,  y la visión de otra parte externa y neutral es esencial.

Aunque para mí el trabajo terapéutico no es nuevo, si que la integración de la Psicoterapia Humanista Integrativa con mi propia forma de trabajar es novedoso y algo que me ponía muy nerviosa, dudando a veces de mi capacidad para adaptarme,  tantos conceptos nuevos para materializar en trabajo no es sencillo, pero como todo en la vida, es cuestión de práctica, tiempo, equivocación y  motivación.

Poco a poco me voy viendo más cómoda, tranquila, segura y disfrutona con la integración de la Psicoterapia Humanista Integrativa en mi trabajo y en mi vida.

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Antonia Fernández
Estudiante del Máster en Psicoterapia Humanista Integrativa

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