Taller duelo en Buitrago

INCREIBLE! Para mi esta palabra resume y define muy bien la vivencia que tuve el placer y la suerte de vivir durante el fin de semana del taller de Duelo en Buitrago.

Ya nada más llegar, entre el entorno natural y hermoso y el clima cariñoso y festivo de  los compañeros, se propiciaba un ambiente lleno de buenas vibraciones y se auguraba una experiencia  increíble, como realmente he resumido que fue.

Éramos muchísimas personas entre alumnos, profesores y personal de Galene, pero aún así, se creó una buena sintonía entre todos que ayudó a realizar un bonito aunque duro trabajo emocional.

En el ambiente se respiraba humanidad, entrega, energía positiva, buen rollo, protección, comprensión, pero sobre todo y por encima de todo, se respiraba mucho AMOR.

Cuando me enteré hace meses que teníamos que realizar un duelo con un terapeuta de segundo año no sentí mucha emoción, me parecía complicado abrirme a una persona con la que apenas tenía relación para trabajar algo tan íntimo y profundo. Decidí realizar el duelo de un tema “light”, aunque para mi fuese duro, era algo natural que se podía sanar sin problemas, tanto por mí como por mi terapeuta, pues no quería que le fuese grande y complicado. Tampoco quería implicarme demasiado, pues sentía miedo y no me daba a confiar 100% en mi terapeuta, no por su persona sino por la poca relación establecida a pesar de las encuentros pos skype, que ayudaron a crear algo de vínculo.

Durante las dos semanas previas al taller, durante el encuentro presencial me di cuenta que este taller era una oportunidad para trabajar algunos aspectos de mi vida importantes y que me afectaban y pesaban mucho. Así que en el primer encuentro en persona con mi terapeuta y mi compañero me abrí muchísimo más y comenté aspectos más profundos de mí historia de vida.

Cuando el viernes llegamos a Buitrago y tuvimos la segunda sesión en persona me sentí más cómoda y relajada, en parte gracias a mi terapeuta que sabía respetar y cuidar al máximo la situación y a la apertura lograda semanas previas en el intensivo,  por lo que decidí tirarme a la piscina y trabajar en algo más profundo y con mayor implicación personal. Me sentía tan segura y protegida con mi terapeuta y mi compañero que no le pensé más, necesitaba y quería trabajar eso. Cuanto me alegro de haber tomado esa decisión!! No hubiese sido nada igual.

Tuve la gran suerte de que me acompañase en este proceso una persona que es todo corazón, tierno, sensible, protector y respetuoso, con una gran facilidad para conectar y tranquilizar con su mirada.

Realice un trabajo bonito, profundo y bastante completo, con trabajo cognitivo, emocional y físico.  Aunque acabé bastante agotada física y emocionalmente, mereció muchísimo la pena. Ha sido una de las mejores experiencias en mi vida. Creo que hay un antes y un después de Buitrago y mi primer trabajo emocional.

Por mucho que pensaba y le daba vueltas a como sería, jamás hubiese imaginado nada parecido.  Vuelvo a repetir que ha sido para mí una vivencia INCREBILE!

Me llevo un corazón más expansivo y abierto y un “YO” fortalecido.

Ahora sé que soy mucho más fuerte y valiente de lo que pensaba.

Ahora creo más en mí y en lo que puedo conseguir.

Julio 2016

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Antonia Fernández
Estudiante del Máster en Psicoterapia Humanista Integrativa

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