Saliendo del guión

¿Cómo estáis queridos lectores? Hoy os voy a hablar de cómo me siento y voy asimilando las nuevas decisiones que he tomado en este nuevo año 2017.

Para mi suponen un gran salto en el camino de la autonomía y crecimiento personal. También un giro de mi guión de vida. Ha sido importante permitirme disponer de tiempo para hacer las cosas con calma y disfrutando en el camino. Yo que acostumbraba a hacer todo sin tenerme en cuenta, a la máxima velocidad para abarcar cada vez más terreno y responsabilidades.

Tras llevar un tiempo madurando la idea de coger una excedencia en mi trabajo y viendo que era factible en la economía familiar asumirla, la solicité y al fin he empezado a disfrutarla .¡Hurra!. Ha sido un proceso largo porque se vio interrumpido por una fuerte lesión de tobillo, estuve inmóvil durante dos meses y período de recuperación (sesiones de fisioterapia y ejercicios de rehabilitación). Volví a incorporarme al trabajo y vuelta a empezar con el proceso de solicitud y confirmación de excedencia.

Para mí ha sido muy importante, llevo trece años y medio trabajando en el Centro de Internamiento de Menores por Cumplimiento de Medida judicial de Zaragoza y necesitaba parar. Para pensar, replantearme mi vida, prioridades, informarme, ponerme al día y dedicarme el tiempo que no me dediqué desde que me casé y tuve hijos. Sobre todo ahora que es cuando más volumen de trabajo e intensidad requiere el Máster.

No le quito importancia al hecho de tener hijos, o de estar casada. Que siguen siendo el motor de mi vida. Pero desde que inicié mi aventura y me adentré en tierras del mundo de la Psicoterapia Humanista Integrativa, me he convertido en una madre más realizada, feliz y responsiva (que sabe interpretar mejor las señales y necesidades de mis hijos y busco satisfacerlas de la mejor forma para ellos) y también en una compañera más segura, confiada y fuerte. Con motivaciones y aspiraciones, disfrutando intensamente del tiempo que comparto con los míos.

Antes pensaba que si todo el tiempo que me quedaba después de trabajar se lo dedicaba a mis hijos y contingencias domésticas, todos íbamos a ser más felices. En mi composición de familia ideal anticipaba un marido orgulloso y satisfecho, unos hijos contentos y felices y yo rebosante de satisfacción y reconocimiento personal de saberme estar haciendo sentir bien a mis seres más queridos. Nada más lejos de la realidad, pues me sentía infeliz, insatisfecha, frustrada e infravalorada. Perfectamente resignada y adaptada a las demandas externas y  expectativas ajenas. Soñando con mi momento…

Pues poco a poco mi momento forma parte del día a día y estoy contenta de poder compartir con vosotr@s esta experiencia tan positiva y enriquecedora. Ahora, con este paréntesis laboral, me otorgo el permiso de tomarme la vida con calma, a pequeños sorbos para saborearla y disfrutarla con todos mis sentidos. Con más consciencia, presencia y sensibilidad. Tomando mejores decisiones, teniendo en cuenta más aspectos de la realidad, incluyéndome a mí y mis necesidades.

Podría decir que he ido reconstruyendo y estableciendo un vínculo de apego seguro y  amoroso con mi parte más íntima y arcaica, esa que se construyó con los cimientos de los mensajes verbales y no verbales recibidos de mis padres en mi más tierna infancia. Esos mensajes viven almacenados en nuestra memoria implícita y sensorial, en los momentos de estrés y dificultad activan comportamientos de dudosa eficacia para resolver los problemas. Comportamientos que a la larga nos acarrean frustración o insatisfacción. Gracias al trabajo realizado en mi proceso personal de psicoterapia desde que comencé con el Máter y lo aprendido (conocimientos de contenido teórico-prácticos de cada módulo) , soy consciente de ese vínculo sanador conmigo misma , que me permite incorporar permisos favorables para mí . Y a su vez desactivan mis impulsores de guión de vida, al menos algunos.

Ya os iré contando cómo voy manejándome con mis impulsores y si mi guión nuevo se va consolidando.

Un fuerte abrazo, hasta el próximo mes.

Os dejo con un bonita frase de Spinoza :

“ Toda felicidad o infelicidad depende únicamente de la calidad del objeto al que nos unen vínculos de amor”.

 

Susana Palacios

 

Susana Palacios
Estudiante del Máster de Psicoterapia Humanista Integrativa

 

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