¿Qué es un proceso de psicoterapia humanista integrativa?

A menudo oímos afirmaciones como la “psicoterapia no es para mí, no estoy tan mal” o “la psicoterapia es para gente con graves problemas o traumas”… ¿Es la psicoterapia para todo el mundo? ¿Los procesos psicoterapéuticos funcionan? Si es así, ¿cómo son y qué puedo esperar de ellos?

En principio cualquier persona puede solicitar ayuda o apoyo profesional ante una etapa de mayor dificultad o para afrontar problemas recurrentes que se repiten o son endémicos en su vida. Solicitar acompañamiento profesional en estos casos quizá en España no esté muy normalizado, en otros países es tan natural como ir al médico de cabecera si no me encuentro bien.

Estamos habituados a cuidar de nuestra salud física, y antes o después lo estaremos también de cuidar de nuestra salud emocional, mental, relacional… aunque aún nos queda un poco para integrar este tipo de ayuda como algo cotidiano. Al fin y al cabo, como recoge el Consejo General de la Psicología en España en su web, la psicología es una profesión relativamente reciente: “Puede considerarse que el inicio formal de la Titulación universitaria de Psicología en España, se produjo, como tal, en la década de los 60 del siglo XX, momento en el que se dio el salto hacia la Titulación Oficial. Hasta esas fechas, y desde el final del siglo XIX, se institucionalizaron diversas asignaturas de Psicología en Facultades de la Universidad Española, que permitieron que la Psicología desarrollase una vida académica relativamente regular.”

La Psicoterapia Humanista Integrativa nace al integrar diferentes técnicas de Psicoterapia Humanista: Sobre una base estructural de Análisis Transaccional que nos ayuda a comprender los distintos estados del Yo por los que todas las personas pasamos. Se enriquece con la Gestalt que conecta el presente con el pasado y a través de diferentes técnicas permite cerrar los temas pendientes, e integrar los aprendizajes que nos traigan para que el pasado no siga interfiriendo en el presente. Incorpora la Bioenergética y su desbloqueo de memorias corporales limitadoras a través del trabajo psicoterapéutico; el trabajo emocional basado en la Teoría del Apego de Bowly que estudia la huella que han dejadolos vínculos primarios (las figuras parentales);y el Proceso de Duelo que nos ayuda a cerrar etapas de la vida y despejar nuestro espacio mental y emocional para estar disponibles y dispuest@s para una existencia plena en el presente.

En Psicoterapia Humanista Integrativa trabajamos con un esquema de 5 niveles de intervención que cruza el diagrama de comunicación de Graham Barnes (nivel social, psicológico y existencial) con el esquema de tres niveles de actuación del Análisis Transaccional de Richard Erskine (acción, pensamiento y emoción). Vamos profundizando desde del nivel de la conducta, que es el más externo, al pensamiento social, pensamiento profundo, emociones básicas, emociones profundas, hasta llegar a la espiritualidad. Aunque esta última área es muy importante y está en la base de todo lo demás, no intervenimos ahí directamente. A lo largo del proceso de terapia se suelen producir cambios o transformaciones en todos los niveles debido a las transformaciones que se van dando en los demás.

Muchas personas tienen reticencias a entrar en un proceso psicoterapéutico porque piensan que les va a generar dependencia del terapeuta, otras desconocen cuándo acudir a este tipo de ayuda, o no creen que pueda “arreglar” nada, algunas comienzan un proceso y apenas han hecho un par de sesiones lo dejan, otras hacen sesiones o talleres sueltos de vez en cuando con la esperanza de sanar sus asuntos sin entrar a fondo en ellos…

Cuando en terapia hablamos de “transformar” no nos referimos a convertir a una persona en algo que no es. Nos referimos a apoyar el proceso de esa persona para que pueda encontrar más autoconocimiento, integracióny autenticidad en su personalidad y en su vida. Hacer un proceso de crecimiento personal profundo nos lleva inevitablemente a ser más conscientes, más libres y amorosos, comprensivos y compresibles con un@ mism@ y con los demás. Un proceso de terapia humanista integrativa bien hecho es transformador porque implica compresiones profundas de nuestras vivencias que añaden algo nuevo, como una nueva dimensión a nuestra vida. Para ello es necesario un compromiso real con un@ mism@ y con el proceso terapéutico que implica sesiones regulares y que puede durar meses y a veces años.

Cuando entramos en un proceso de terapia hemos de aceptar una relación vertical con la figura del terapeuta, bastante similar a la relación que establecemos cuando nos formamos con un maestro o sanamos con un médico.  La relación terapéutica ha de tener siempre la intención de beneficiar a la persona que recibe la terapia, para que quien recibe la terapia pueda incorporar las vivencias y comprensiones que surgen a través de sus vivencias, reflexiones y las intervenciones del terapeuta.

El psicoterapeuta o counselor humanista integrativo no da consejos ni dirige las vidas de sus clientes. Apoya, acompaña y pone su atención en aquellos asuntos o emociones bloqueados que están interfiriendo en la autonomía y plenitud del paciente o cliente. Este enfoque terapéutico implica el establecimiento de un vínculo de mucha calidad que permite un trabajo en profundidad, trabajo que se basa y sostiene en el Amor que fluye en ambos sentidos. Este Amor permite al paciente sentirse lo suficientemente seguro para enfrentarse a sus peores miedos. El Amor en este tipo de relación terapéutica es real, incondicional, y puede llegar a sanar las carencias afectivas de la infancia o traumas.

Para realizar un proceso de este tipo hemos de estar abiertos a confiar en un terapeuta que nos apoye y sostenga en ese transitar los caminos estrechos del miedo y la carencia. Hemos de ser valientes para afrontar la toma de conciencia (que no siempre es agradable) que significa hacer un proceso profundo de terapia y mirar al fondo de nuestras flaquezas para ver qué es lo ha de soltarse, y abrirse a la incerteza que presenta lo nuevo. Hay que estar muy decidido a transformar algún aspecto nuestro para perseverar y llegar hasta la compresión profunda que permite el cierre del viejo asunto.

El final del proceso terapéutico es fácilmente detectable, nos dejauna enorme sensación de Liberación y Paz, como si la última pieza del puzle se hubiera colocado en su lugar, algo profundo se coloca en nuestro interior creando un todo y una comprensión. Se produce una sensación de sanación corporal, emocional, mental y espiritual que emite unas olas internas de bienestar suaves y poderosas que nos acompañan como un mar de fondo durante mucho tiempo.

Gracias a la terapia he podido aprender y experimentar que un sueño verdadero es siempre mucho más grande que el objeto a través del que pretendíamos realizarlo, y que siempre estamos a tiempo de serla persona que potencialmente estábamos destinad@s a ser.

¿En qué consiste la psicoterapia humanista integrativa? José Zurita te lo explica en 3 minutos: https://www.youtube.com/watch?v=gKUimTfMAC4

Cristina Melo

 

Cristina Melo
Estudiante del Máster de Counselling Humanista Integrativo

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