Próxima parada: el duelo (como camino terapéutico, ¡claro!).

Hola a todas nuevamente (confío en que los varones que lo leen también se sienten incluidos en el todas).

En este tercer artículo, quiero hablaros de un pasaje importante para mí en este Viaje del terapeuta que os estoy narrando, es, además, de gran importancia dentro de un proceso de Psicoterapia y de Counselling desde el enfoque humanista integrativo, se trata del duelo.

Para mí ha sido crucial darme cuenta del gran alcance de este concepto en la vida emocional de una persona, y, por supuesto, en la mía.

Os hago un inciso para definiros esto del duelo y luego sigo en primera persona.

¿Qué entendemos por duelo?, en palabras de José Zurita y Macarena Chías “El duelo es un proceso espontáneo que se produce en el interior de muchas personas de forma natural y por propia iniciativa tras una pérdida”, en este sentido, “hablamos de duelo cuando una persona está transitando un periodo de su vida en el que se dan una serie de emociones y conductas que están vinculadas con la pérdida de un ser querido”, y no sólo,  he podido aprender en este módulo, que el proceso de duelo, con sus tres etapas y las emociones asociadas a cada etapa (rabia, miedo, tristeza), podemos vivirlo con la pérdida de una relación , un objeto, una casa….con todo aquello que hayamos tenido un vínculo emocional fuerte.

En este darme cuenta y, aprovecho aquí, para deciros que este darse cuenta es también un pasaje importante en este viaje y será bonito dedicarle otro artículo, me han ayudado mucho, la terapia y los rituales de duelo propuestos por Elaine Childs-Gowell, en su libro Rituales para un buen duelo.

¡Qué interesante pararse un momento para, a través de los elementos simbólicos del ritual, llegar a lo concreto!, en este caso, aterrizar en los sucesos acontecidos en mi vida, y que, sin haberles dado un cierre, se quedaron abiertos, de manera que, a veces se pueden repetir situaciones que nos evocan aquellos sentimientos porque se le parecen, bien en la forma bien en el fondo, ¿Os ha pasado alguna vez que alguna experiencia que estáis viviendo en el presente os recuerda a alguna que ya pasó?, y ¿No os lleva esto a reflexionar en el porqué se vuelve a dar esta circunstancia tan parecida?.

Para mí ha sido todo un descubrimiento el ver cómo se relacionan unas y otras, no todas claro, y poder darme cuenta de la necesidad de cerrar no sólo las presentes, sino también las del pasado, que, aunque no “molestaban” mucho a nivel consciente, resulta que estaban atrapadas y mi inconsciente me las enviaba en forma de acontecimiento nuevo como nueva oportunidad de resolverlo o cerrarlo…

Cuando una situación con unas emociones tan fuertes asociadas, como son las que vienen con una pérdida, se queda sin cerrar, la energía que tenemos disponible queda en parte secuestrada por ese suceso inconcluso, de manera que es como si fuéramos dejando pequeños hilos muy muy finitos, atados a esas experiencias; entonces, pensamos que vamos por la vida ligeras, con toda nuestra energía disponible, y, resulta que estos microhilos, tiran de nosotras en algún lugar, así que en momentos muy claves y generalmente de importancia, resulta que no puedes dar el siguiente paso, no sabes explicar bien porqué, pero es como si algo te sujetase, te pesase, o te faltase un pizquito de energía…Sí!, acertaste!, es ese nudo que una vez hace poco o mucho tiempo, dejaste atado y sin resolver…¿Fascinante no?, a mí por lo menos me lo parece, qué bonita es la mente y la vida que nos da infinitas oportunidades de sanar…

Y como la vida es bonita y divertida y nos permite jugar, el hacerlo a través del ritual, me parece mágico y divertido a la par, (igual está saliendo aquí la antropóloga o la chamana  o las dos, ¡quién sabe!), ahí os queda la propuesta si queréis, pues, en palabras de Childs-Gowell  “en el ritual creas un acontecimiento pequeño para reflejar acontecimientos mayores en tu vida,…, representamos en el microcosmos lo que deseamos en el macrocosmos” y este simbólico, que funciona a un nivel psicológico muy profundo, “puede ayudarnos a liberar la energía que se quedó atada en nuestra psique y darnos un sentimiento de paz de lo que antes nos estaba produciendo daño”. Y, realmente, es un antes y un después, os animo a profundizar en vuestra propia vivencia.

Gracias por leerme, y ¡hasta la próxima!

Referencias:

Childs-Gowell, “Rituales para un buen duelo”.

Zurita José, Chías Macarena “El Duelo Terapéutico (La curación a través del Duelo)” Ed. Niño Libre 2009

 


Beatriz
Estudiante del Máster de Counselling Humanista Integrativo

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