Propósitos para el 2016

Propositos para el 2016 - susana

¡Hola a tod@s!

¿Qué tal hemos empezado el nuevo año 2016? Me agrada volver a estar con vosotros y compartiendo vivencias, aprendizajes. Yo como muchos de vosotros he hecho balance del año que ya se fue para empezar este 2016 con la mochila llena de ilusión, energía renovada y objetivos nuevos en mi vida que me ayuden a sentirme cada vez más realizada,  y en armonía y consonancia de saberme realizando aquello que quiero y deseo en el momento presente.

Por mi forma de ser, por los hábitos y rutinas adquiridos, tiendo a centrar toda mi energía en los demás, en suministrarles aquello que necesitan para estar bien (atenciones, cuidados, ayuda y colaboración en tareas…) y sobrecargarme con exceso de trabajo y responsabilidades. Me ocurre en casa, en el trabajo, con el grupo de amigos…. Me cuesta decir “no”, “no puedo”, o delegar. Y, además, la gente acaba haciendo, y yo con ellos, una simbiosis perfecta en la que yo voy asumiendo las tareas y responsabilidades de otros, que por mostrar comportamientos pasivos dejan de asumir. Al final acabo sin energía vital para empezar el día como me gustaría.

Por eso me he propuesto decir no, no me gusta, no estoy de acuerdo, no es mi responsabilidad y no puedo, todas las veces que lo necesite.

Porque es justo lo que necesito para estar más en contacto conmigo misma, en un estado de salud y equilibrio psíquico, físico y emocional. Sé que en algún momento de mi vida tomé la decisión de ser como soy para sobrellevar  mi realidad lo mejor posible,  impulsada por un montón de mandatos, impulsores y mensajes provenientes de mis padres. Probablemente alguno estaría relacionado con: “Está bien que existas siempre y cuando  hagas cosas útiles para mí” “No muestres enfado”,  ”No digas lo que piensas”. O impulsores del tipo: “esfuérzate”, “complace a los demás”, “se fuerte”, “date prisa…. “. Por eso mi antídoto para este año  va a ser decir aquello  que quiero, y a su vez ser más consciente de mí como persona con deseos, inquietudes y motivaciones. Concederme permisos para reflexionar, disfrutar, tomarme mi tiempo, descansar.

Es normal que no llegue al máximo de rendimiento en todo y no es bueno que aspire a ser la madre, mujer, educadora social, amiga, compañera, profesora, y ama de casa perfecta. Hay momentos en los que me siento presionada por la imagen que desde la sociedad se crea de la figura de la mujer. Por una parte está patente que hay unas necesidades que cubrir que requieren esfuerzos políticos y legislativos  por conseguir igualdad de género, equiparar salarios, lucha contra la violencia machista… y ya se está empezando a notar.

Pero, poniendo como ejemplo, la ley para favorecer la conciliación familiar de reducción de jornada por cuidado de hijos, por una parte se nos permite disfrutarla para poder atender a nuestros hijos con un horario acorde y trabajar a la vez. Pero, por otro lado, la realidad es que ves pasar muchos trenes porque la empresa deja de valorarte como un trabajador competente y con posibilidades de promoción. Viendo incompatible tu reducción con el horario del puesto que se ofrece. Te ven como un trabajador de segunda, siendo el gran esfuerzo que supone asistir a reuniones fuera del horario de trabajo o tenerse que llevar trabajo a casa porque no ha dado tiempo de acabarlo en tu horario de trabajo.

Porque aunque se ha avanzado mucho en los valores sociales que tiene que ver con los roles de género, todavía queda camino por hacer.

En los medios, publicidad, anuncios de la TV, etc. Nos siguen bombardeando con mujeres  anunciando productos de limpieza del hogar,  alimentación y cuidado  de nuestros hijos, mujeres bellas con medidas de escándalo anunciando cosméticos. Se sigue utilizando a la figura de la mujer como reclamo publicitario, como símbolo de seducción  (mujeres comiendo helados, comiendo tabletas de chocolate….) El mundo de la imagen y publicidad nos inculca  valores donde la mujer vuelve a ocupar el mismo lugar que hace muchos años…

Os animo a un experimento con las rutinas cotidianas  relacionadas con la crianza de hijos y las labores domésticas del día a día. Se trata de quebrantar alguna de las labores si no es imprescindible, así como cambiar o intercambiarse las tareas que habitualmente asumimos cada uno en la pareja, porque así es más fácil ponerse en el lugar del otro y  porque los grandes cambios siempre empiezan por pequeñas cosas.

Un fuerte abrazo

Susana Palacios

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