La experiencia de prácticas

Un elemento esencial en nuestra formación son las prácticas supervisadas. Su realización cumple con varios objetivos: la aplicación de los conocimientos que adquirimos los estudiantes en formación; el favorecimiento de la autonomía y responsabilidad del alumno como profesional en un contexto de protección y de acompañamiento; y, por último, facilitar al alumno la experiencia de contacto con pacientes reales que servirán de preparación a nivel práctico en su camino de convertirse en psicoterapeuta humanista integrativo (extraído de la documentación y normativa de prácticas del Instituto Galene).

Además de la formación teórica es un requisito indispensable que los alumnos tengamos la experiencia de nuestra propia terapia personal – un proceso al que estamos vinculados contractualmente durante los dos años de formación. La experiencia de ponerse delante de un paciente ha supuesto un cambio vital para mí, por el que siento una enorme satisfacción. Me resulta innegable recordar la sensación de miedo, no solos entía y siento muchísimo respeto hacia las personas sino hacia la psicoterapia en sí y esto se elevaba a la hora de realizar las primeras sesiones…

Ya han pasado más de tres meses desde que comencé a realizar psicoterapia con dos pacientes y la transformación que he vivido, a nivel personal por un lado y como testigo, acompañando como psicoterapeuta por otro lado, ha sido verdaderamente positiva. A día de hoy siento una satisfacción enorme: es un privilegio el poder cultivar una relación terapéutica en la que la seguridad y la confianza son dos pilares importantísimos que permiten a la persona disponer de un espacio y una experiencia de superación y crecimiento.

Los procesos en psicoterapia son tan únicos como cada persona – esto es algo que nos habían explicado durante la formación presencial realizada en el primer curso del máster, ahora, a pesar de tener aún una experiencia limitada, puedo verlo claramente. El ritmo y las necesidades son marcados por el compás de cada persona. Mi trabajo: escucharlo, respetarlo, darle su espacio y tiempo, acompañar a la persona en la medida en que surgen necesidades, siempre desde la empatía y apoyo incondicional.

Javier Sáez

 

Javier Sáez
Estudiante del Máster de Psicoterapia Humanista Integrativa

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