Javier Sáez Sánchez

Javier

Hace muy pocas semanas tomé un camino nuevo que me llevó hacia el Instituto Galene. Me atrevo a decir que ha sido un camino que llevaba buscando demasiados años, casi veinte, pero permitirme dar un salto aún más atrás…

Nací en Madrid, allá por el año 1976, y me crié en una zona rural -una pequeña granja familiar- muy cerca de Talavera de la Reina en la provincia de Toledo. Tengo multitud de memorias de mi infancia rodeado de animales de granja, tractores, carretillas llenas de arena y ladrillos… también sé que siempre he sido increíblemente curioso y que desde muy pequeño ideas como la igualdad y la discriminación surgían con grandes cuestiones y experiencias.

Durante mi adolescencia disfruté poquísimo las matemáticas y me apasionaba el mundo de la información. Tenía permiso para comprar dos o tres periódicos cada semana… La realidad es que lo que me gustaba de todo ello era algo que yo entendía tenía que ver con saber “la verdad”. Ha pasado mucho tiempo… No pude estudiar periodismo que era algo que en aquel momento habría elegido y estudié Trabajo Social. Fue en aquellos años que mi interés por las personas, la mente, el comportamiento y el mundo de las emociones quedó realmente definido.

Es una larga historia pero según acabé la carrera mi primera decisión en firme (hablo de media hora después de conocer que había aprobado el último de todos los exámenes) fue irme a vivir a Irlanda y desde mi casa en Dublín escribo. Durante estos tres lustros he trabajado en el área de la intervención y cuidado socio comunitario y hace más de diez años ejerzo como tutor en un hogar de acogida en el área de la discapacidad intelectual. Mi formación durante este tiempo no ha parado y he estudiado dos cursos de postgrado en el área de la Información así como en Apoyo Familiar y Formación de Padres pero quizá mi mayor esfuerzo ha sido estudiar una segunda carrera, Psicología, en la Universidad Nacional de Irlanda.

La idea de formarme y trabajar como psicoterapeuta se ha forjado experiencia tras experiencia, explorando opciones, descubriendo los valores del humanismo, desarrollando confianza en la resiliencia y el crecimiento personal. Pienso que la experiencia de psicoterapia puede ser de las más valiosas y positivas que las personas pueden tener y siempre utilizo un ejemplo cuando hablo con amigos o familia y me preguntan al respecto: en nuestra sociedad cuando una persona tiene un accidente o sufre una caída y se rompe o daña un hueso, todo el mundo comprende que se atienda a un profesional en un centro médico para mejorar y recuperar la salud. Quizá no está tan claro cuál es nuestro mundo emocional, cómo vivimos la vida y las experiencias a nivel interno. Ni siquiera estoy seguro que todas las personas lo consideran importante. No es por menospreciar el esqueleto y considerarlo algo simple, no lo es, aunque si ubicamos nuestro centro emocional en un camino interno entre el corazón y el cerebro, es muchísimo más complejo y creo, determina la esencia de muchísimos momentos durante la vida… creo que desde la psicoterapia se puede dar un apoyo, quizá menos visible que una escayola, pero verdaderamente valioso para vivir más y mejor, de una forma más sana, libre y autónoma.

Javier Sáez Sanchez

2 Comments

  1. Es cierto Javier, que poca importancia damos a los problemas emocionales y cuánta a las enfermedades fisiológicas. Hemos de aprender a conocernos mejor, y nada mejor para ello, que con la ayuda de un profesional que nos ayude a entender nuestras emociones.

  2. Javi, hermoso tu viaje o trayectoria. Deseo que culmines con la misma ilusión con que miras las cosas. Y esa humanidad que buscas ya la tienes. Buen camino y a por ello.

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