Giro inesperado: Duelo y dolor

 “Para mi Septiembre siempre ha sido época de cambios, de inicios, de reencuentros, de nuevas experiencias, cargada con  un mix de sensaciones agradables, de optimismo, motivación, y entusiasmo con un poco de nerviosismo,  es como si ocurriese un reseteo conmigo misma después de la época estival y la desconexión vacacional.

Es época de estrenar agendas con buenos propósitos, libretas que expresen buenos sentimientos, bolígrafos que escriben poesía, libros que te hacen soñar, ropa cálida y otoñal, todo con un nuevo aire, un halo especial y encantador que lo envuelve todo.

Para mí en septiembre comienza un nuevo año y especialmente este año lo siento como una oportunidad para iniciar o continuar proyectos con un cambio personal de gran relevancia. Con todo el proceso de transformación personal y profesional que llevo viviendo desde hace unos años y especialmente desde el inicio del máster siento que este septiembre es igual aunque diferente. Sí, sé que es incongruente, igual pero diferente, pero mi vivencia es así.  Es igual que todos los septiembres que he pasado en  mi vida (o al menos lo que mi parte consciente recuerda)porque está cargado de esas sensaciones y emociones que he comentado, siento esas ganas del aire fresco, purificador y renovador que llega,  pero también es cierto que hay algo realmente diferente en este septiembre, y esa soy yo.

Estoy viviendo esta vuelta, reencuentro o inicio de curso de una forma más madura, estructurada, con objetivos pero sin presión, relajada, sin perfeccionismo ni duras criticas a mí misma, con amor, sobre todo con mucho amor, fluyendo y sintiendo lo que la vida me trae en cada momento. También hay algo de miedo, pero es un miedo diferente, no es un miedo angustiante, simplemente es una sensación de saber que las cosas no puede salir bien o como esperas, aunque confío en las capacidades que poseo para salir airosa o recomponerme si algo se rompe en mi camino por la vida.

Me siento enérgica y con ganas de luchar por la vida que quiero y sé que merezco tener y este nuevo reinicio me recuerda que estoy caminando por el sendero correcto.”

Este texto sin terminar lo escribí a inicios de septiembre, sin saber que realmente me esperaban muchísimos cambios, un aire nuevo en mi vida, un aire oscuro y doloroso, pero transformador, porque a finales de septiembre mi vida realmente cambió.

Esto son los giros inesperados que te la vida, sin bálsamo para aliviar el golpe o una preparación previa para saber cómo afrontarlo.

A finales de septiembre mi relación de pareja se rompió, no solo la relación, mi vida, mi casa, mis ilusiones, mi proyecto de futuro…Cambios que han afectado a todas las áreas de mi vida. Parece que con el texto anterior estaba intuyendo que habría movimientos importantes en mi vida, y así ha sido. Ha sido un mes de dolor, de miedo, de tristeza, de llanto, de rabia, de incomprensión, de preguntas sin respuestas, de desconfianza, de humillación, pero por suerte y gracias a la ayuda de muchísimas personas importantes y a mi propia fortaleza interior, lo peor pasó….la peor parte de la tormenta se marchó.

Estoy realizando mi tercer duelo importante desde que empecé el máster, algo duro pero real como la vida misma. A veces siento que la vida me puso en camino de esta formación en el momento idóneo para así ayudarme a comprender y sobrellevar todo lo que me esperaba por vivir. Ha sido un año de pérdidas emocionales dónde he sufrido como nadie, pero también he crecido y aprendido con la mejor compañía y apoyo.

Me he dado cuenta de tanto…. de que realmente siempre se gana algo aunque creas que estás perdiendo, que todo proceso en la vida es importante y hay que vivirlo de la forma más plena posible, aunque sea con rabia, tristeza y dolor.

Es máster me estaba costando mucho, no me concentraba, mi atención no estaba presente y mi motivación menos aún, y aunque aún existe mucho dolor en mi y esto afecta a la hora de entregarme en el estudio,  poco a poco voy volviendo al camino, cuidándome y mimándome más que nunca y dándome todos los permisos que necesito. A todo esto me ayuda mucho tener unos compañeros maravillosos que me acompañan y ofrecen lo mejor que tienen, su corazón, además de un equipo de profesores y otros profesionales que comprenden la situación y  me alientan a tomar lo que necesite y a contar con su ayuda.

Así la vida es mucho más dulce. Porque dentro de toda la amargura del momento puedo rescatar granitos de azúcar que endulzan y dan sabor a mi vida.

Gracias a todos esos granitos enormes J

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Antonia Fernández
Estudiante del Máster en Psicoterapia Humanista Integrativa

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