El dolor de una pérdida

el dolor de una perdida

Las pérdidas son inevitables en la vida, forman parte de la vida.

El sentimiento de tristeza, de dolor y de rabia por la pérdida sufrida, son emociones naturales que van de la mano del final de una relación y nos ayudan a realizar el duelo de una forma sana.

Hasta hace relativamente poco tiempo no sabía mucho sobre el proceso de duelo, únicamente  lo básico de sus etapas, pero nada de acompañamiento ni de trabajo emocional.  Lo veía como algo lejano de mí, un conocimiento mucho más teórico que práctico.

Consideraba que el duelo era el proceso a superar cuando había pérdidas por fallecimiento de  personas cercanas e importantes, y no ampliaba mi visión del duelo como la pérdida también de relaciones, objetos, momentos vitales o partes de nosotros mismos.

Este año, coincidiendo con mí inicio en Galene, he tenido dos pérdidas muy importantes para mí, las pérdidas más importantes y difíciles que he pasado en mi corta vida, la pérdida de mi “hogar familiar” y la pérdida de mi abuela.

Aunque he sufrido otras pérdidas antes, era mucho más pequeña y menos consciente de la situación, o no eran pérdidas tan significativas, por lo cual, éstas que he pasado, eran experiencias de dolor nuevas para mí como persona adulta.

El hecho de estar cursando el Máster durante este tiempo, el empezar a conocerme mejor, a crecer, a trabajar en terapia y a conocer y profundizar un poquito más en el proceso de duelo, me han ayudado enormemente a enfrentar estas difíciles situaciones de la mejor forma posible, aceptando y permitiendo mis emociones y trabajando sobre lo ocurrido.

Pero si hay algo que valoro de todo este proceso y del acompañamiento implícito del máster y explícito de mi terapeuta, y a pesar de ser momentos muy duros y dolorosos, es el aprendizaje que incorporo en mi misma como psicoterapeuta, al experimentar en mi propia piel la vivencia del duelo y del proceso de acompañamiento. Esta vivencia me ayudará a comprender y acompañar de una forma diferente a cualquier persona en su proceso de duelo.

Han sido momentos duros, pero enriquecedores, pues a la vez que iba trabajando e incorporando aprendizaje teórico estaba vivenciando la experiencia práctica y humana de la vida y de la muerte, del estar y desaparecer, de desmontar apegos y de decir adiós.

El dolor de una pérdida.

antonia_firma

Antonia Fernández
Estudiante del Máster en Psicoterapia Humanista Integrativa

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *