El descanso

El descanso

En esta ocasión voy a comenzar dedicando unas palabras al descanso. Hace varias semanas hemos superado la barrera de la mitad del primer curso del máster y hemos disfrutado de un período vacacional coincidiendo con semana santa. He agradecido mucho el poder dedicar un tiempo a reposar y hacer cosas que el ritmo y compromiso que acontece de forma natural durante el período lectivo no permite fácilmente. Uno de los lugares donde disfruté de un espacio para descansar es la dehesa de Malahide, en el norte de Dublín. Me encanta la imagen que acompaña el artículo pues está enmarcada por uno de los muchos árboles enormes que rodean las praderas y el castillo. El verde que lo rodea es algo que siempre me llena de vida y siempre me hace sonreír.

Con fuerzas renovadas ahora me enfrento a los cuatro últimos módulos antes del período presencial intensivo que acontecerá en junio. Hasta ahora y como introducción a la psicoterapia humanista integrativa hemos visto conceptos básicos de teorías que informan desde distintos enfoques: análisis transaccional, conceptos básicos psicoanalíticos, teoría del apego, cinco niveles, relación terapéutica, duelo terapéutico, gestalt…  continuaremos profundizando esos enfoques y, en esta recta final del primer curso, se recoge un módulo específico sobre la incorporación del cuerpo al proceso terapéutico, algo que me genera  mucha curiosidad y sobre lo que espero escribir más adelante.

Una de las experiencias más recientes acontecida en el módulo de integración, ha sido el escuchar una conferencia del Dr. Richard Erskine, fundador del Instituto de Psicoterapia Integrativa de Nueva York en 1976 (el año en que nací). En la conferencia expuso de forma elocuente cómo el contacto es un elemento esencial desde el primer momento de nuestra vida y como su experiencia sucede a través de relaciones que acontecen a lo largo de toda la vida.

Me parece muy importante diseccionar la idea que la calidad del contacto facilita el crecimiento y la curación de los pacientes. Erskine define esa calidad de forma amplia refiriéndose a aspectos que se encuentran en el contexto externo y otros aspectos internos como la capacidad de conocerse a nivel emocional, conocer y experimentar las propias necesidades y deseos. Será la calidad de la relación terapéutica en contacto y los diferentes elementos que la componen (como la indagación fenomenológica, sintonía e implicación) lo que de forma expresa facilitará la mejora en la persona.

Os invito a echar un vistazo a un vídeo – entrevista entre el Dr. José Zurita, director de Galene, y Richard Erskine en inglés y traducido al castellano, el contexto es previo a un congreso en Valencia pero brevemente define estos y otros conceptos, particularmente destacando la actitud del terapeuta en su capacidad de crear una comunicación y una interconexión con la persona.

Javier Sáez

 

Javier Sáez
Estudiante del Máster de Psicoterapia Humanista Integrativa

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