Dos semanas intensivas

En estos momentos me encuentro sentada en el AVE dirección a Sevilla, después de haber vivido dos semanas de una tremenda intensidad física, mental y emocional.

Tengo un aspecto cansado, me pesan los ojos, me duele el cuerpo, la cabeza me va a explotar,  pero no puedo dormir, revivo con mi mente todos los momentos maravillosos que he vivido durante estos días y a pesar de todo lo anterior, en mi cara se dibuja una pequeña sonrisa de felicidad y satisfacción.

Llevo conmigo una mezcla de emociones y sensaciones que no sé bien definir y que nunca había sentido de esta forma. El fin de semana en Buitrago ha sido la guinda de un sabrosísimo pastel, aunque es una experiencia con dolor, llanto y tristeza, pues era un trabajo emocional duro y profundo (aunque con muchos momentos también divertidos y alegres), ha valido la pena,  me siento diferente, limpia y plena.

Me siento afortunada por todo el amor, el cariño, la protección, la confianza, la apertura, la expresión, la escucha,  el acompañamiento y el aprendizaje que he sentido y me llevo conmigo después de este encuentro con mi grupo de formación y de “terapia” intensivo ,y de los magníficos profesionales que nos han acompañado, guiado y enseñado desde el corazón.

El clima que se creó en el grupo hizo que la experiencia fuese además de un buen aprendizaje profesional sobre psicoterapia, muy personal y experiencial para cada uno de nosotros, aprendiendo sobre nosotros y nuestro proceso personal. Los profesionales que nos han acompañado han sabido crear armonía y sintonía en el grupo, lo que nos ha ayudado a conocernos más entre nosotros y a formar esa “pequeña familia”.

A pesar de ser dos semanas intensivas y estar todo el día en el Instituto Galene las clases se pasaban volando, ya que eran muy amenas, dinámicas y vivenciales, con unos descansos apetecibles y reconfortantes.

Hemos trabajado en clases el Análisis Transaccional, que me ayudo mucho a clarificar conceptos clave; Gestalt, que me ha servido para ver cómo trabajar con el cuerpo, con la creatividad, las emociones y los mecanismos de defensa;  el duelo y los 5 niveles de intervención, trabajando emociones y formas de intervenir en el proceso de duelo y como abordar la terapia desde los 5 niveles; Técnicas corporales, que me ha servido para conocer el trabajo con el cuerpo y las sensaciones físicas relacionadas con emociones y experiencias pasadas. Además contábamos con unos módulos de integración con Pepe y Maca, en los cuales se clarificaba como llevar a cabo el proceso psicoterapéutico desde su inicio y se aclaraban dudas surgidas de los diferentes módulos.

Ha sido un trabajo muy completo, ya que estaba a caballo entre el aprendizaje teórico-metodológico y experiencial, integrando lo aprendido con la vivencia personal, lo cual facilita la fijación de conocimientos  y nos facilita la identificación de conflictos por resolver en terapia personal.

Sobre el taller de duelo en Buitrago os hablaré en otra entrada…pues no se merece menos.

Siento muchísima felicidad y agradecimiento por estas dos semanas tan intensas, emocionantes, preciosas, completas, reconfortantes y amorosas que he podido disfrutar.

Soy afortunada por estar dónde estoy y haber elegido esta maravillosa formación y esta preciosa profesión.  

Ahora sé que estoy en el camino correcto para ser la psicoterapeuta que quiero ser.

Yo puedo, quiero y me lo merezco.

Junio 2016

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Antonia Fernández
Estudiante del Máster en Psicoterapia Humanista Integrativa

 

 

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