Caricias

Caricias

Los seres humanos somos animales sociales, y como tal, necesitamos de otros para sobrevivir. Esta necesidad biológica nos lleva a buscar atención, refuerzo, amor y cariño de los demás.

Ya desde bebé, cuando nacemos, necesitamos constantemente atención y cuidado, y esta necesidad se prolonga a lo largo de nuestra vida, aunque manifestándose de forma diferente. Esta necesidad básica de reconocimiento y atención la satisfacemos a través de las CARICIAS.

Según el Análisis transaccional una CARICIA es una unidad de reconocimiento o de atención, que puede ser cualquier estímulo social dirigido de un ser a otro, reconociendo su existencia, “te reconozco como persona”, “Sé que estás aquí”, “te valoro”.

Existen dos tipos principales de caricias, las caricias positivas y las negativas.

  • Caricias positivas; son aquellas que nos hacen sentir bien, nos dan sensación de bienestar y aumentan nuestra autoestima. Por ejemplo: Un beso, un abrazo, un gesto cariñoso, un halago, reconocimiento, etc.

Hay que tener cuidado pues existen caricias que parecen ser positivas pueden ser perjudiciales dependiendo de su uso, cuando:

Son excesivas y/o estereotipadas, tienen intención de manipular a los demás, excluyen otras caricias, y aprueban comportamientos inadecuados.

  • Caricias negativas; son aquellas que nos hacen sentir mal causándonos dolor, daño moral o físico y disminuyen nuestra autoestima. Por ejemplo: insultos, golpes, gestos de desaprobación, gritos, etc.

Hay veces en nuestra vida que no obtenemos las caricias que necesitamos, o no son las adecuadas, o no expresamos la necesidad de estas caricias e igualmente no las ofrecemos, todo ello dependerá de nuestras normas internas de caricias.

Estas normas provienen del aprendizaje inconsciente que hemos recibido de nuestros padres y/o cuidadores, de lo que ellos nos han transmitido durante la crianza.

El tomar consciencia de cuáles son las normas internas que dominan nuestro mundo de caricias nos hará poder cambiar y vivir en dar y recibir abundantes caricias.

En mi experiencia personal durante el estudio del módulo de análisis transaccional me di cuenta de que en mis normas internas me prohibía muchas caricias positivas de mi misma conmigo misma y de los demás conmigo (no aceptando cumplidos sin malestar) y me proporcionaba muchas más caricias negativas como de desaprobación y desaliento, destructivas, que me bloqueaban y paralizaban.

Al tomar consciencia de estas normas internas de caricias, me di cuenta de que esto solo me impide ser feliz y tener una vida sana y plena, coherente conmigo misma y con lo que soy, así que empecé a permitirme dar a los demás y darme a mi misma caricias positivas; empecé a vivir bajo la Ley de abundancia de caricias, a quererme más y mejor a misma y a mi alrededor y expresarlo tal como me salía del corazón.

¿Y qué significa vivir en la abundancia de caricias?

Dar a los demás y a mi misma abundantes caricias positivas cuando considere oportuno, aceptar las caricias positivas que me merezco de los demás y de mí misma, pedir las caricias positivas que necesito en cada momento sin sentirme mal o avergonzada por ello y no aceptar caricias negativas destructoras ni de mi misma ni de los demás.

En definitiva, vivir en la abundancia de caricias positivas significa vivir en el amor hacía uno mismo, hacía los demás y hacía el mundo que nos rodea, evitando patrones destructivos.

¿Y tú, quieres vivir en la abundancia de dar y recibir caricias?

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Antonia Fernández
Máster de Psicoterapia Humanista Integrativa

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